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CARTA AL DIRECTOR DEL RACC
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QUEJAS, QUEJAS Y MÁS QUEJAS
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| El orgullo de pertenecer al RACC |
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| María Teresa Ribera |
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Siempre me he sentido muy orgullosa de pertenecer al RACC. Porque es una entidad de casa, porque con sus servicios vela por nuestros intereses, porque da seguridad y confianza, porque te dice que puedes vivir tranquila.
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Por qué pues, ahora me siento decepcionada, indignada y estafada? Decepcionada porque cuando la he necesitado no me ha apoyado, indignada por la falta de sensibilidad y delicadeza en la prepotencia de su actitud y estafada porque me han denegado por tres veces, más un burofax ignorado, el retorno del dinero de un viaje, contratado con seguro de cancelación, que no pude hacer por problemas de salud sobradamente justificados.
Afortunadamente, son pocas las veces que he utilizado la asistencia a la que tengo derecho por el solo hecho de pagar religiosamente las cuotas estipuladas. Mi único pecado ha sido la ingenuidad de confiar en ellos en todo momento, hasta el punto de pensar que también en este asunto podían darme asesoramiento legal.
Es evidente que no hay suficiente espacio ni para hacer la cronología de los hechos ni, mucho menos, para expresar la decepción e indignación de una persona que había depositado toda su tranquilidad, como pregona su eslogan, en sus manos.
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